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…y el lobo soplo y soplo….

lunes, 19 de marzo de 2018




Como el cerdito no la abrió, el lobo soplo con fuerza, y derrumbo la casa de paja. Casita de paja. El cerdito, temblando de miedo, salió corriendo y entro en la casa de madera de su hermano. El lobo le siguió. Y delante de la segunda casa, llamo a la puerta, y dijo: – ¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o soplare y tu casa!...

Desde que los seres humanos comenzamos a vivir en sociedades empezó la regulación. Reglas y normas para definir el camino que el colectivo generalmente estaba dispuesto a aceptar de nuestros actos y pensamientos, un orden del momento para tener una ruta. No significa que sea correcto o no, simplemente la regulación parece ser definitivamente necesaria en nuestras relaciones como sociedad.

El tema no es de gustos es de realidades presentes. Quizás el futuro, en la medida que lo vaya marcando la blockchain será muy diferente a estas prácticas burocráticas y centralistas, pero lo cierto es que se viene. En algunos casos como el lobo amenaza con soplar y soplar, en otros da claras señales de ser mucho más amigable de lo que creíamos pudiese ser. Cualquiera sea la situación, está aquí y pronto va a quedar plasmado en leyes, reglamentos y todo el papeleo que las burocracias son expertas en generar.

Las señales más fuertes provienen de los peores, de esos que con una combinación de intereses, ignorancia y aprovechamiento del miedo colectivo a lo desconocido, procuran cortar de raíz el nacimiento de la blockchain y todo el ecosistema. No les preocupa en lo absoluto eso del bien colectivo o lo de impedir su uso para actividades ilícitas, esa es la propaganda oficial, la verdad es mucho más vulgar, necesitan del control. Quienes están al frente de este grupo son gobiernos como el de la India y China que no son precisamente campeones en lo de defender los derechos individuales o el libre comercio, son exactamente lo contrario. Tampoco eso de la claridad apunta hacia lo que hacen, su historia está llena de huecos súper estelares de oscuridad y acciones bastante cercanas a ilegalidades de todo tipo. 

Otros como Italia, parecen enredados en una suerte de mezcla entre el papel y lo digital. Las primeras impresiones que nos llegan de estos países es que intentan regular algo de lo que realmente no están seguros de que se trata. Diversas definiciones de las criptomonedas los llevan a tener un gran espacio gris donde realmente no se sabe a ciencia cierta a qué atenerse. No están ni de un lado ni del otro y se asemeja más bien a un intento por hacer algo, lo que sea, pero hacerlo. Esto puede ser tan dañino como los prohibicionistas, al simplemente actuar como están la mayoría de los bancos centrales del mundo: en “modo de reacción”.

A los lados se mueven países como Camboya, Venezuela y otros, que a pesar de sus diferencias tangibles en cuanto a su situación política, económica y social, coinciden en buscar oxígenos frente a sus ingentes deudas y sus necesidades de recursos en divisas fuertes. Todo un contrasentido de deseos y ambiciones en su afán de legalizarlas. Es evidente que teniendo un marco legal que las permita en todos los aspectos, abre una brecha importante para el sistema, la cosa aquí es que las intenciones precisamente no salen del convencimiento de sus beneficios como futuro descentralizado, democrático y distribuido, sino de sus propios intereses. Veremos cómo marcha esta otra ruta de las cryptos.

Luego podremos ver como se asoman unas regulaciones que algunos llaman como amigables. Estados Unidos de Norteamérica, Israel, Corea del Sur, Singapur, Alemania, Inglaterra entre otros podemos ubicarlos aquí, este último expresa que “el mejor camino seria regular los elementos del ecosistema de criptoactivos para combatir actividades ilegales, promover la integridad del mercado y proteger la seguridad y solidez del sistema financiero”. Me imagino que lo de amigable es porque no las prohíbe, sin embargo es claro ver que las preocupaciones tienen que ver con otra vez con el  control y recabar impuestos, por ningún lado se ve intención de promover su uso, solo de intervenir  el mismo.

Capítulo aparte Rusia, como siempre no sabemos  realmente por donde van a ir los tiros en este país, el banco central ha ido acomodando su posición y hoy expresa que pudiesen tener algún valor pero que solo deben ser cambiadas por monedas fiat. El ministerio de finanzas por otro lado aboga por legalizarlas y usarlas como métodos de pago. Y mientras tanto algunos zares regionales crean granjas mineras por montones, todo un espectáculo.

Existen también otro grupo que podríamos definir por lo menos como expansivas. Con Eslovenia a la cabeza, Japón, Suiza, Holanda, México y Australia parecen, y digo parecen, ir en esa dirección. No solo intentan regularla y ya, aparentemente hay un buen grado de convencimiento de la necesidad de impulsar su adopción por parte de todos los ciudadanos. Es posible que estén conscientes de que no habrá forma ni manera de frenar toda esta evolución, a lo mejor frenarla un poco, pero para nada impedir que terminemos usándolas como el nuevo dinero y las nuevas formas de hacer negocios y relacionarnos entre todos. 

Vemos en conclusión que hay mucho espacio para la especulación y la ignorancia, cada quien parece por ahora intentar tirar los caballo hacia donde mejor les parece. Esa aparente confusión, sin embargo, no frenara la imposición de regulaciones por parte de la mayoría de los países. El miedo y el control se convierten en un poderoso pegamento cuando sienten en peligro sus intereses comunes.

Estoy convencido que la mejor forma de poder influir hacia donde vayan estas normas, es sin lugar a dudas la autorregulación. Quizás no de la manera como hemos la hemos conocido hasta ahora, pero definitivamente nacida del propio ecosistema. Debemos ser capaces de dar potabilidad a la descentralización distribuida para convertirla en una poderosa herramienta que revolucione nuestras propias relaciones. Frente a tanta especulación financiera, tantos fallos de seguridad y exagerados niveles de cosas inservibles que simplemente buscan aprovechar el momento, hay que buscar y lograr una nueva y evolutiva manera de ser capaces de limpiarnos por dentro. Hay que practicar con los hechos, de manera frontal y permanente. Los que creen que no nos corresponde hacerlo, que revisen como nacimos, para que se nació y hacia donde esperamos ir. Decir vamos a cambiar pero no hacer nada, es tan absurdo como los que niegan toda esta evolución pero les encanta invertir tanto en criptomonedas como en la blockchain.

Corresponde actuar adecuadamente de acuerdo a lo que se pregona, el ecosistema de las criptomonedas y la blockchain debe de dejar de esperar el y soplo y soplo. En ocasiones la evolución se da por un rompimiento total, en otras casos proviene de aprovechar al máximo las fallas del sistema que gobierna para romper de a poco lo que lo sostiene. Allí el reto.

El sistema actual se protege, los más avanzados entienden que todo esto llego para quedarse, lo nuevo de las criptomonedas y todo su entorno está cargado de novedades que nadie planifico. Los Estados cryptos, los que prohíben, los amigables y los que no tienen ni idea de que hacer, ahora es que van a dar de que hablar. Una mezcla que ciertamente habrá que ir hilvanado para tener resultados positivos para las grandes mayorías.

Publicado originalmente en Medium

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