El mundo cambia de
manera constante, que no les quede ningún asomo de duda, para muchos de
nosotros eso no parece ser así, para otros simplemente, no es más que un
proceso natural, esta percepción y forma de asimilarlo tiene que ver en gran
medida con nuestra edad, lógico, sin embargo, no obligatoriamente pasa con
todos, la evolución de nuestras mentes humanas no son lineales, no se dan de
manera directa y sin distingo, siempre hay factores que influyen en la forma en
la que cada uno asume el mundo y su entorno, lo cierto es con más fuerza nos
acercamos a la ciudad tecnológica, la comunidad mundial donde residen un
impresionante número de personas totalmente diferentes entre sí.
Hasta hace muy poco
tiempo, pero muy poco tiempo, los negocios mundiales se daban luego de largos
días, semanas, meses y años, después llego el internet y con él, la
profundización de las comunicaciones, la aceleración estresaba a muchos, les
parecía una locura el ritmo que se estaba llevando a cabo, pero aun así, las
bolsas, los bancos, las empresas funcionaban más o menos iguales: abrían,
procesaban, fabricaban, creaban y cerraban en unas horas determinadas, los
índices bursátiles de cada país anunciaban su cierre en un determinado día y lo
abrían al otro día, ahora existen un grupo de criptomonedas que se cotizan 24
horas al día, no cierran, no abren.
Los acelerados cambios
abarcan todos y cada uno de los aspectos que como especie somos, no se limitan
a una raza, a un credo, a una ideología, mucho menos a una profesión, una
empresa o un individuo, y esos cambios irremediablemente afectan desde nuestras
más íntimas relaciones como seres humanos hasta nuestra más profunda
inclinación hacia el poder, los gobiernos y la propiedad, la humanidad en los
últimos años ha echado por tierra aquella frase de que para evolucionar
aceleradamente era necesaria una guerra, luego de la última conflagración
mundial, hemos avanzado infinitamente más rápido que en toda nuestra existencia
anterior.
M-PESA, nació en Kenia
en 2007, hoy presente en 11 países incluyendo a Uganda, Tanzania, Ruanda y
Afganistán y con más de 30 millones de usuarios, buscaba crear un servicio que
permitiese a los beneficiarios de microcréditos recibir y pagar los prestamos
usando la red de recargas de móviles, de Safaricom, pensado para usarse en
cualquier tipo de celular, cuando fue puesto en marcha, se dieron cuenta que
podría abarcar mucho más que su idea original y hoy en día, se realizan por su
intermedio pagos, envíos y recepción de dinero, reservar hoteles, retirar
efectivo en cajeros, en fin una gama de servicios anteriormente reservado a los
bancos, su impacto en los sectores más pobres ha sido impresionante y su
expansión continua rápidamente, demostrando como la tecnología es una poderosa
arma de democratización y desarrollo cuando se usa adecuadamente.
Los números hablan por
sí solos, el peso del internet es definitivo, no solo un presidente de una de
las naciones más poderosas del mundo inclino la balanza a su favor por una
agresiva y espectacular campaña en las redes, también cada vez, los montos de
las ventas en línea siguen aumentado, en algunos países incluso la cantidad de
personas que asisten a los centros comerciales ha disminuido, lo cotidiano, las
noticias, los pagos, las ventas, las relaciones, las citas, las películas, la
música, no existe ningún tipo de acción humana en estos momentos que no se
mueva por la autopista de la información y del valor.
El cambio continua,
toca a nosotros asimilarlo o no, la ciudad tecnológica abarca todos los
espacios de nuestro accionar, hoy en día es imprescindible que nuestras
empresas se muevan al ritmo de los tiempos, no existen islas separadas en las
redes, lamentablemente todavía muchos no terminan de entenderlo, la gestión de
las redes sociales, las ventas, los procesos de fabricación, la creación del
servicio que prestamos, la incorporación de recursos, la contabilidad, los
impuestos, todos y cada uno de estos aspectos ahora están mucho más que
relacionados entre sí, su simbiosis es fundamental si queremos resaltar y avanzar
en el mundo de los negocios, ya el tema no es si requieres un gestor de redes,
un director de social media, un proceso de marketing digital o adecuación de
tu página, eso ya quedo en el pasado, ahora se requiere de un completo,
integral, inteligente y digital sentido que ponga en práctica la visión de un
futuro que ya llego.
La cadena de bloques va
a cambiar de raíz todo lo que hemos visto hasta ahora, de la mano de unas
Fintech, que se han convertido en una verdadera revolución tecnológica, están imponiéndose
aceleradamente mucho más allá de la intención de su nacimiento, ya no solo se
refieren al ámbito financiero, actualmente no hay un solo campo económico donde
no haya una propuesta innovadora de esta inicial mezcla de finanzas y
tecnología, es que si algo le faltaba a estos emprendimientos, el Blockchain y
las Criptomonedas se lo están dando, y muy a pesar de las resistencias de los
dinosaurios y detractores de siempre, en la medida que se masifique su uso y
distribución simplemente será imparable.
Los exitosos de estas
ciudades tecnológicas mundiales, serán sin duda quienes lo asumieron, no en los
títulos, ni en los nombres, sino de manera real y contundente, toca a las
personas dentro de sus empresas, iniciar lo más pronto posible su transformación,
el éxito será de quienes definitivamente así lo comprendieron y visualizaron la
nueva autopista que tenemos enfrente, vivimos un tiempo realmente espectacular,
sin llegar a los niveles a los que a muchos nos gustaría, estamos en una época
donde ciertamente puedes cambiarlo todo en pocos minutos, hoy más que nunca
tenemos la posibilidad individual de poder influir directamente, queda ver
quienes van a ser los que lo hagan y recojan los buenos frutos de todo esto, la
gran diferencia con un pasado no tan lejano, es que en esta oportunidad, no
tenemos meses ni años para decidir, solo las estructuras ágiles y confiables
triunfaran, eso también forma parte del cambio.